¿Sabías que la palabra “afrodisiaco” no tiene una raíz afro en particular, sin embargo siempre ha sido relacionada con las características de la raza y la gastronomía del pueblo afro?

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Lo “afrodisíaco” está relacionado con aquello que estimula el deseo y su origen se remonta a la antigua Grecia, en honor a la diosa Afrodita, considerada en la mitología griega, la diosa de la belleza, el amor, el deseo y la reproducción.

Sobre el nacimiento de esta deidad, que los romanos identificaron más tarde con la antigua diosa itálica Venus, se transmitían dos tradiciones distintas. Según una de ellas, Afrodita era hija de Urano, cuyos órganos sexuales amputados por su hijo Crono tras una encarnizada lucha cayeron al mar junto a las costas de Chipre. Una vez allí, los órganos cortados liberaron su esperma, que al ser agitado por las olas fertilizó la espuma marina y engendró a la diosa, la mujer nacida de la espuma o del semen del dios.

Hoy es muy común asociar ese adjetivo con ciertas comidas que, justamente, tienen fama de fomentar el deseo y la excitación. Uno de los alimentos más populares en esta categoría es el jengibre, por sus propiedades vasodilatadoras. En chino, su nombre significa “virilidad”, lo cual habla por sí solo de este vegetal con el que se preparan tés, entradas y muchos platos de la cocina asiática.
Este condimento tan usual en la cocina española y hoy en día, uno de los más codiciados por su valor. Los romanos lo utilizaban con excitante, según la recomendación del médico griego Dioscórides. Asimismo, el cardamomo era utilizado por Cleopatra para perfumar su palacio y despertar el deseo de su amado Marco Antonio.
Por supuesto que no hay que pasar por alto el chocolate, delicioso alimento con legendaria fama e historia. El célebre Giacomo Casanova tomaba varias tazas de chocolate caliente antes de iniciar su faena amorosa. Este dulce, a base de cacao, es un potente estimulante, capaz de activar con su sabor puntos sensitivos del ser humano, generando altas dosis de placer, ya que libera endorfinas.

¿Por qué se asocia a lo afro con lo afrodisíaco?

Desde la trata trasatlántica, los colonizadores solían ver las figuras de los hombres y mujeres negras cómo afrodisíacas pues les despertaban placer sexual. Así fue cómo empezó la hiper sexualización del los cuerpos negros y razón por la cual se cometieron crímenes atroces sobre los mismos, pues no se veía a las personas negras cómo seres humanos sino cómo objetos sexuales, fogosos para propiciar placer sexual. De esa construcción social (por supuesto equivocada) y/o imaginario las personas asocian lo afro con lo afrodisiaco en relación también a la raíz semántica de la palabra.

Ese imaginario ha construido entonces estereotipos entorno a la gastronomía del pueblo negro, asociando características normativas como el tamaño de las partes íntimas al consumo de productos qué se dan en territorios qué habita la gente negra cómo el borojó chontaduro, él pescado, etc.

La Damiana es una sustancia que incrementa la excitación sexual y ayuda a despertar el apetito erógeno, actualmente se sigue usando por su rapidez -una media hora- y porque es un producto totalmente natural. El cuidado está en la dosis ya que posee compuestos similares al cianuro. La cantarida se podría considerar como la madre de los afrodisíacos, el viagra de nuestros antepasados pero también uno de los más peligrosos.